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Publicado el: 03/12/2024

El impacto de la IA generativa en el mercado laboral español: retos, oportunidades y el camino hacia el futuro


La inteligencia artificial generativa está marcando un antes y un después en cómo entendemos el mundo laboral. Un reciente informe de la OCDE pone de manifiesto cómo esta tecnología ya está influyendo en España, mostrando diferencias notables entre regiones, sectores y niveles de exposición. Pero más allá de las cifras, el verdadero desafío está en cómo sociedad y empresas eligen adaptarse a esta nueva realidad.


¿Qué significa estar expuesto a la IA generativa?


El informe revela que el 27,4% de los empleos en España están expuestos a la inteligencia artificial generativa. Esto no significa que un cuarto de la población vaya a perder su trabajo, sino que estas ocupaciones incluyen tareas que podrían realizarse de manera más eficiente mediante herramientas basadas en IA. Desde la creación de contenido hasta la gestión de datos, estas tecnologías son capaces de automatizar partes del trabajo que antes requerían intervención humana.


Es importante destacar que la exposición a la IA no equivale a la automatización total. Solo el 5,9% de los empleos en España están en alto riesgo de ser completamente automatizados, una cifra muy por debajo del promedio de la OCDE (12%). Este dato ofrece cierta tranquilidad: aunque la IA está transformando la forma en que trabajamos, parece poco probable que reemplace completamente a las personas. En cambio, su verdadero impacto estará en la transformación de roles y en la redefinición de las competencias necesarias para desempeñarlos.


Diferencias regionales: una realidad diversa


Uno de los aspectos más interesantes del informe es cómo varía la exposición a la IA según la región. En comunidades como Madrid, donde el 36,6% de los empleos están expuestos, sectores como el tecnológico, financiero y servicios avanzados son predominantes. Por su parte, regiones como Castilla-La Mancha y Extremadura, con exposiciones inferiores al 35%, cuentan con una estructura laboral más enfocada en actividades menos automatizables, como la agricultura o trabajos manuales tradicionales.

Estas diferencias reflejan las características económicas de cada comunidad autónoma. Mientras que las grandes ciudades y áreas más industrializadas están adoptando la IA a un ritmo acelerado, las zonas rurales o con menor desarrollo tecnológico presentan un panorama más conservador. Este desequilibrio abre un debate sobre cómo garantizar que los beneficios de la tecnología lleguen a todas las regiones de manera equitativa.


Sectores más afectados por la inteligencia artificial


Cuando hablamos de IA, tendemos a pensar en fábricas automatizadas o en robots en oficinas, pero la realidad es mucho más compleja. Según el informe, los sectores más afectados en España incluyen:

  1. Profesionales científicos e intelectuales: Este grupo incluye profesores, enfermeros y otros roles que, aunque tradicionalmente han dependido del trabajo humano, ahora ven cómo la IA puede asistir en tareas como análisis de datos o personalización de procesos educativos. Representan el 35% de las ocupaciones más expuestas.
  2. Técnicos y profesionales de apoyo: Aquí encontramos trabajos como asistentes administrativos o agentes comerciales, roles donde la automatización de procesos rutinarios (como la gestión de bases de datos o la atención inicial al cliente) está ganando terreno. Este grupo representa más del 20% de las ocupaciones expuestas.


Sin embargo, es importante subrayar que en muchos de estos casos, la IA no sustituye completamente al trabajador, sino que lo complementa, permitiéndole centrarse en tareas más estratégicas o creativas.


España en el contexto internacional: un modelo equilibrado


Comparado con otros países de la OCDE, España destaca por tener un porcentaje reducido de empleos altamente expuestos a la IA generativa. Solo el 1% de los trabajos en España están en riesgo extremo, un nivel comparable al de Estados Unidos, Corea del Sur y México. Esto significa que, aunque España tiene mucho que ganar adoptando esta tecnología, los riesgos inmediatos para el empleo son menores que en otras economías más automatizadas.

Este posicionamiento ofrece una ventaja competitiva clave: España puede avanzar en la implementación de la IA sin enfrentarse a los riesgos sociales asociados a una automatización descontrolada. Con una estrategia adecuada, el país podría convertirse en un referente de cómo integrar tecnología avanzada en el mercado laboral sin generar grandes desigualdades.


El futuro del empleo: formación, adaptación y evolución


El informe deja claro que la clave para afrontar esta transformación no está solo en la tecnología, sino en las personas. Para adaptarse a la nueva era digital, trabajadores y empresas tendrán que invertir en formación y desarrollo de nuevas habilidades. Algunas de las competencias más valoradas en este contexto incluyen:

  • Pensamiento crítico y resolución de problemas complejos: Habilidades humanas que la IA no puede replicar, como el análisis estratégico o la toma de decisiones en situaciones ambiguas.
  • Creatividad e innovación: Especialmente en sectores donde las ideas nuevas marcan la diferencia, como el diseño, la educación o el marketing.
  • Habilidades digitales avanzadas: Desde el manejo de herramientas de análisis de datos hasta la capacidad de trabajar con sistemas basados en IA.


Las políticas públicas jugarán un papel crucial en este proceso. Es necesario un enfoque integral que combine educación, apoyo empresarial y protección social para garantizar que nadie quede atrás en la transición hacia un mercado laboral más tecnológico.


Una reflexión personal: aprovechar el cambio en lugar de temerlo


Este informe no solo resuena con mi trabajo en Utilia, sino también con mi forma de entender el impacto de la IA en nuestras vidas. Como alguien que trabaja en el desarrollo de soluciones de inteligencia artificial para empresas, puedo decir con confianza que la IA no es un enemigo, sino una herramienta que puede ayudarnos a crecer y ser mejores.


Sin embargo, también entiendo que adaptarse al cambio no es fácil. Muchas empresas, especialmente las más pequeñas, ven la IA como algo inalcanzable o demasiado complejo. Pero en mi experiencia, cuando logramos romper esa barrera inicial, los resultados son increíbles: procesos más eficientes, decisiones más informadas y nuevas oportunidades de negocio.


Lo que más me motiva es la posibilidad de ser parte de esta transición, de demostrar que la tecnología no está aquí para reemplazarnos, sino para hacernos más fuertes. Como sociedad, tenemos la oportunidad de decidir cómo usamos esta herramienta, y estoy convencido de que podemos hacerlo de manera que beneficie a todos.